La
Historia De Amor De Julia y Juvenal.
Durante muchos años en Etruria supieron ser vecinos
Julia Stilp y Juvenal Barolo.
Juvenal era peluquero y Julia Stilp trabaja a una
cuadra con su esposo en un restaurante que ambos atendían con mucha dedicación.
A su vez Juvenal era el peluquero del esposo de
Julia, eran amigos se apreciaban y respetaban mucho, al Igual que la esposa de
Juvenal, una gran mujer como Julia.
Ocurrió que Julia quedó viuda y ya sin su amado
esposo ella por delicadeza y su condición de mujer no pudo seguir con el
restaurant y prefirió buscar empleo en la ciudad de Córdoba donde su patrona
era muy buena. Allí se quedó un año.
En ese tiempo la amada esposa de Juvenal falleció y
este quedó con su peluquería, solo y con su dolor.
Dios no improvisa Dios tiene propósitos. Julia Stilp
es invitada para un evento en Etruria y así un ocho de Diciembre llega a con
tristeza a la ciudad donde solo tenía el recuerdo de su amado esposo.
Al llegar fue a su casa que aún conservaba y al
verse estaba poco presentable para el evento al que no podía faltar. Fue a la
peluquería de la señora que siempre le cortaba el cabello. La atendió el esposo
y le dijo que su esposa no se encontraba y ella le comenta que tiene una cena y
necesita estar bien. El hombre le sugiere que fuera a la peluquería de don
Juvenal Barolo que estaría abierta.
Así fue como Julia Stilp le preguntó si la podía
atender y este respondió que sí, que pasara y cuando se sentó en el sillón le contó
lo del fallecimiento de su amada esposa, Julia con todo respeto le dio el
pésame. El la miraba por el espejo y charlaban mientras Juvenal la peinaba. Julia
le cuenta que no sabía y que le aconsejaba que esperara un tiempo para buscar
una mujer porque ella había pasado por una mala experiencia; a lo que Juvenal
le respondió: “Yo ya la tengo elegida”.— ¡Ah¡ disculpe me alegro si ya la ha
elegido y es de aquí.— Sí, es usted Julia. Julia Stilp quedó petrificada por la
seguridad y el respeto con que él le contestó. Juvenal le dijo si ella
aceptaría ser la novia, ella muy sorprendida le dijo que ella debía pensarlo,
que le diera tiempo.
Ese mediodía se despidieron y al día siguiente Julia
volvió a despedirse y dejarle el número de teléfono de la ciudad y de la casa
donde trabajaba. Y así fue como se marcho y desde ese nueve de Diciembre
durante un año Juvenal no dejaba de llamarla cada noche. Hasta que Julia Stilp
dio su respuesta diciéndole que aceptaba ser la esposa. Y un año más tarde un
trece de enero contrajeron matrimonio y ambos como todos matrimonio pasaron
muchas pruebas y ellos eran los pastores de un pequeña iglesia en la ciudad de
Etruria. Hasta que enfermó y ella lo
cuidó con gran amor y abnegación como la maravillosa mujer que siempre fue.
Juvenal partió con su Señor al cielo. Julia Stilp se quedó con los sobrinos que
la visitan, con los que la llaman por teléfono, por los hermanos de la iglesia
y así Dios está con ella todos los días y continúa la obra que Juvenal tenía,
ahora rodeada de mujeres.
Esta es una historia de amor, de un amor que solo
Dios nos da cuando lo esperamos en él.
Autora: Mirta Barolo de Acuña.
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